¿La crisis le habrá llegado? ¿O fueron los innombrables? El retrobar "Groovy", ubicado sobre Padre Mier, cerró sus puertas hace algunas semanas, sorprendiendo a sus asiduos clientes. Generalmente escuchaba comentarios positivos sobre ese lugar, sin embargo fui numerosas veces y tengo algunas críticas hacia él.
A pesar de tener una decoración fascinante y orientada al movimiento hippie de los sesentas, la música era una mezcla viscosa. Así como te ponían a la Reina Janis Joplin, la siguiente canción sería una de Depeche Mode. Zoe junto a The Beatles. La playlist utilizada por el DJ no era remotamente congruente con la imagen del lugar.
Por otro lado, es preocupante la ignorancia generalizada en cuanto al movimiento hippie. Ser hippie va más allá de ponerse una banda en la cabeza y hacer la popular seña de peace and love. ¿Acaso la concurrencia sabría quiénes fueron Ken Kesey y Timothy Leary? ¿Conocerían las dos vertientes del movimiento? Tom Wolfe no escribiría sus experiencias en este lugar. El movimiento nació de dos ramificaciones: la del desmadre con drogas y la de la paz ... con drogas.
En todo caso, el "Groovy" queda muy lejos de cualquiera de estos dos fundamentos.
Timothy Leary: paz, amor y LSD.
Ken Kesey: amor libre, roadtrip y LSD.
Por otro lado, el grupo que tocaba los sábados, Lazy Lizard, era bueno pero no dejaba de ser una imitación tropicalizada de The Doors. ¿Habrá leído el flaco vocalista de esta agrupación aquel libro "The doors of perception" del bien amado autor Aldous Huxley?
Pero también tenía su lado positivo, era más barato y práctico que ir al Woodstock Plaza, que aunque resulta más auténtico, es una afrenta hacia los bolsillos de universitarios paupérrimos como su servidora.
Chica Normal/no quiero ser Normal: A ver, tipoooo si pudieran viajar en el tiempo. ¿Sacan? ¿En qué época quisieran vivir?
Intelectual/quiero que todo el mundo sepa que soy intelectual: Pues yo iría a la época de la Ilustración, evidentemente.
Ante conversaciones como la anterior mi conclusión personal es que no se debería trivializar de tal manera una de las primeras corrientes de contracultura que enriqueció a las futuras generaciones con poemas novedosos, libros y con ese ánimo de libertad de las cuestiones materiales. No veo porqué tanto gusto por lo hippie si mi generación es más bien lo contrario: consumista, materialista y capitalista.

